viernes, 25 de mayo de 2018

6 - Detener, serenar, descansar y curar






La meditación budista tiene dos aspectos: shamatha y vipashyana. Tendemos a subrayar la importancia de vipashyana («la observación profunda») porque puede proporcionarnos la clara visión y liberarnos del sufrimiento y las aflicciones. Pero la práctica de shamatha («detenerse») es fundamental.
Si no somos capaces de detenernos, no podremos tener una clara visión.   

En los círculos zen se cuenta una historia acerca de un hombre y un caballo. El caballo galopa velozmente, pues por lo visto el hombre que lo monta se dirige a algún lugar importante. Otro hombre al borde del camino le grita: «¿Adónde vas?», y el individuo contesta: «¡No lo sé! Pregúntaselo al caballo». Ésta es también nuestra historia. Montamos un caballo, pero no sabemos adónde vamos ni podemos detenernos. El caballo es la energía de nuestros hábitos, que nos arrastra sin que podamos hacer nada por evitarlo.

Siempre estamos corriendo, se ha convertido en una costumbre. Luchamos constantemente, incluso mientras dormimos. Estamos en guerra con nosotros mismos y podemos iniciar fácilmente una guerra contra los demás. Debemos aprender el arte de detenernos, de impedir que nuestros pensamientos, la energía de nuestros hábitos, nuestra falta de atención y las fuertes emociones nos sigan dominando.

Cuando surge una emoción como una tormenta no tenemos paz. Encendemos el televisor y después lo apagamos. Cogemos un libro y después lo abandonamos. ¿Cómo podemos detener este estado de agitación? ¿Cómo podemos detener el miedo, la desesperación, la ira y el deseo que sentimos? Podemos lograrlo haciendo la práctica de respirar, andar y sonreír conscientemente, observándolo todo a fondo para poder comprenderlo. Cuando somos conscientes y vivimos profundamente el momento presente, los frutos son siempre la comprensión, la aceptación, el amor y el deseo de aliviar el sufrimiento y proporcionar alegría.
Pero la energía de nuestros hábitos es a menudo más fuerte que nuestra voluntad. Decimos y hacemos cosas que no deseamos decir ni hacer, y más tarde nos arrepentimos. Nos causamos sufrimiento a nosotros mismos y a los demás, y hacemos mucho daño. Quizá nos hagamos la promesa de no volverlo a hacer, pero reincidimos de nuevo. ¿Por qué? Porque la energía de nuestros hábitos (vashana) nos impulsa a ello.

Necesitamos la energía de la plena consciencia para reconocer y estar atentos a la energía de nuestros hábitos y detener este curso de destrucción. Cuando somos conscientes, somos capaces de reconocer la energía de nuestros hábitos en el momento en que se manifiesta. «¡Hola, energía de mis hábitos, sé que estás ahí!». Si nos limitamos a sonreírle, perderá gran parte de su fuerza. La consciencia es la energía que nos permite reconocer la energía de nuestros hábitos e impedir que nos domine.

La falta de atención es lo contrario. Bebemos una taza de té pero no somos conscientes de que la estamos bebiendo. Nos sentamos al lado de la persona que amamos, pero olvidamos que está allí. Paseamos, pero no estamos paseando realmente. Estamos en otro sitio, pensando en el pasado o en el futuro. El caballo de la energía de nuestros hábitos nos arrastra y somos sus prisioneros. Necesitamos detenerlo y reclamar nuestra libertad. Debemos iluminar con la luz de la consciencia todo cuanto hagamos, para que la oscuridad provocada por la falta de atención
desaparezca. La primera función de la meditación —shamatha— es detener.

La segunda función de shamatha es serenar. Cuando experimentamos una fuerte emoción, sabemos que puede ser peligroso actuar, pero no tenemos la fuerza ni la claridad suficientes para evitar hacerlo. Debemos aprender el arte de inspirar y espirar, de detener nuestras actividades y serenar nuestras emociones. Debemos aprender a ser sólidos y estables como un roble, sin dejarnos arrastrar de un lugar a otro por la tormenta. Buda enseñó muchas técnicas para serenar el cuerpo y la mente, y observarlos profundamente. Pueden resumirse en cinco etapas:

1. Reconocer: si estamos enojados, decimos «Sé que estoy lleno de ira».

2. Aceptar: cuando estamos enojados, no lo negamos. Aceptamos lo que sentimos.

3. Abrazar: sostenemos la ira en nuestros brazos igual que lo haría una madre con su bebé cuando llora. Nuestra consciencia abraza la emoción, y este hecho por sí solo calma ya nuestra ira y a nosotros mismos.

4. Observar profundamente: cuando nos hemos calmado lo suficiente, podemos observar profundamente para comprender qué es lo que ha provocado la ira, qué es lo que está incomodando a nuestro bebé.

5. Obtener una clara visión: el fruto de observar profundamente es llegar a comprender las numerosas causas y condiciones, primarias y secundarias, que han provocado nuestra ira y que están haciendo llorar a nuestro bebé. Quizá nuestro bebé tiene hambre o el imperdible del pañal se está clavando en su piel. Nuestra ira se ha desencadenado cuando nuestro amigo nos ha hablado cruelmente y de repente recordamos que hoy no tiene un buen día porque su padre se está muriendo. Reflexionamos de ese modo hasta obtener una cierta visión de qué es lo que ha causado nuestro sufrimiento. Gracias a ella sabremos qué debemos o no hacer para cambiar la situación.

Después de serenar, la tercera función de shamatha es la de descansar. Supón que alguien desde la orilla de un río arroja un guijarro al aire y cae al fondo del río. El guijarro se sumerge lentamente hasta llegar al lecho del río sin ningún esfuerzo. Una vez ha llegado allí permanece en reposo dejando que el agua siga fluyendo. Al meditar sentados podemos descansar como ese guijarro, podemos sumergirnos de forma natural hasta el fondo de nuestra postura de meditación, descansando sin ningún esfuerzo. Debemos aprender el arte de descansar, dejando que el cuerpo y la mente se relajen. Si tenernos heridas en el cuerpo o en la mente, debemos descansar para que puedan curarse.

El hecho de serenarnos nos permite descansar, y descansar es una condición previa para la curación. Cuando los animales del bosque caen heridos, siempre encuentran un lugar para tenderse y descansar totalmente durante muchos días. No piensan en comer ni en ninguna otra cosa. Se limitan a descansar y logran de ese modo la curación que tanto necesitan. Cuando los humanos caemos enfermos, lo único que sabemos hacer es preocuparnos. Vamos al encuentro de doctores y medicinas, pero no nos detenernos. Ni siquiera descansamos cuando vamos a la playa o a la montaña durante las vacaciones y regresamos incluso más cansados que antes. Debemos aprender a descansar. Tenderse no es la única posición para descansar. Mientras meditamos sentados o andando, podemos también descansar perfectamente. La meditación no tiene por qué ser una ardua labor. Deja simplemente que tu cuerpo y tu mente descansen como lo haría un animal en el bosque. No luches, no hay necesidad de alcanzar nada. Ahora estoy escribiendo un libro, pero no estoy luchando, sino descansando a la vez. Por favor, léelo de manera placentera y relajada. Buda dijo: «Mi Dharma es la práctica de la no práctica».[20] Practica de un modo que no te canse, de una forma que dé a tu cuerpo, a tus emociones y a tu conciencia una oportunidad para descansar. Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen la capacidad de curarse a sí mismos si les permitimos descansar.

Detenerse, serenarse y descansar son las condiciones previas para la curación. Si no podemos detenernos, el curso de nuestra destrucción seguirá en marcha. El mundo necesita curarse. Los individuos, las comunidades y las naciones lo necesitan también.



domingo, 8 de abril de 2018

La felicidad más grande - Deepak Chopra






La finalidad de la vida es la expansión de la felicidad. La felicidad es la meta de todas las demás metas. La mayoría cree que la felicidad es resultado del éxito, la acumulación de riquezas, la salud o las buenas relaciones interpersonales, y la presión social hace creer a muchos que estos logros equivalen a la felicidad. Sin embargo, no es así. El éxito, la riqueza, la buena salud y las relaciones enriquecedoras son consecuencias de la felicidad, no su causa. 

Cuando nos sentimos felices aumentan nuestras posibilidades de hacer elecciones que nos acerquen a estas cosas, pero no funciona al revés. Todos conocemos personas que se sienten profundamente infelices aun después de acumular increíbles riquezas y alcanzar el éxito. La buena salud también puede ser objeto de negligencia o abuso, y hasta la familia más feliz puede perder su dicha al enfrentar una crisis inesperada. Las personas infelices no son exitosas, y no hay logro ni dinero alguno que pueda modificar esta ecuación. 

Por esto debemos dejar de pensar en las señales externas y concentrarnos en la felicidad interior, tan buscada y tan difícil de encontrar. En los últimos años, psicólogos y estudiosos del cerebro han emprendido la primera investigación seria acerca de la felicidad. Antiguamente, la psicología se concentraba casi exclusivamente en tratar la infelicidad, de la misma forma en que la medicina interna trata la enfermedad. Pero así como en años recientes ha aumentado de manera notable la atención al bienestar y la prevención, también lo ha hecho el interés en lograr la felicidad. 

Curiosamente, uno de los temas más controvertidos en el nuevo campo de la psicología positiva es si los seres humanos estamos hechos para ser felices. Quizá todos vamos en busca de una ilusión, de una fantasía alimentada por momentos de felicidad esporádicos y siempre efímeros. O quizá haya personas predispuestas genéticamente para ser felices, seres afortunados que están más allá de lo que la mayoría experimentamos: un sentimiento de satisfacción moderada, en el mejor de los casos. Algunos expertos afirman que la felicidad es aleatoria, una sorpresa emocional que aparece y desaparece en un instante, como una fiesta sorpresa de cumpleaños, y que no deja huella permanente una vez que acaba. 

Algunos de los científicos más destacados en el campo de la psicología positiva, en particular la profesora Sonja Lyubomirsky, Ed Diener y Martin Seligman, elaboraron lo que llaman la “fórmula de la felicidad”. Dichos investigadores hallaron tres factores específicos, susceptibles de cuantificarse en una sencilla ecuación:

F = P + C + A

Felicidad = predisposición + condiciones de vida + actividades voluntarias

Ésta es una de las teorías más extendidas acerca de la felicidad, así que la analizaremos para luego mostrar una mejor manera de alcanzar la meta. Aunque apunta en la dirección correcta, la fórmula no profundiza lo suficiente para develar el auténtico secreto de la felicidad. 

El primer factor, la predisposición, determina cuán felices somos por naturaleza. Las personas infelices tienen un mecanismo cerebral que interpreta las situaciones como problemas. Por su parte, las personas felices tienen un mecanismo cerebral que interpreta las mismas situaciones como oportunidades. Así, el fenómeno del “vaso medio lleno o medio vacío” tiene sus raíces en el cerebro y está “dispuesto” de tal manera que no varía mucho con el paso del tiempo. De acuerdo con los investigadores, la predisposición determina alrededor de 40 por ciento de la experiencia de felicidad de una persona. Aparentemente, esta predisposición es en parte genética: si tus padres fueron infelices, es más probable que tú también lo seas. Sin embargo, no debemos olvidar la influencia de la infancia. 

El cerebro de los niños tiene neuronas que reflejan el cerebro de los adultos que los rodean. Se dice que estas “neuronas espejo” son responsables del aprendizaje de nuevas conductas. Los pequeños no necesitan imitar a sus padres para aprender algo nuevo; les basta observarlos para que ciertas neuronas se activen de manera tal que reflejen la actividad. Por ejemplo, un bebé a quien se está destetando observa a sus padres comer. Cuando éstos toman los alimentos y los llevan a su boca, ciertas áreas de su cerebro se activan. El simple hecho de observar esta actividad hace que las mismas áreas se activen en el cerebro del niño. De esta forma, el cerebro en desarrollo aprende una nueva conducta sin tener que seguir un proceso de prueba y error. 

Este modelo ya se ha demostrado en monos y se ha extendido en la teoría a los humanos. Ofrece la prueba física de algo tan misterioso como la empatía, la capacidad de sentir lo que otro siente. Algunas personas tienen esta habilidad; otras no. Unos cuantos son tan empáticos que prácticamente no toleran el sufrimiento ajeno. Estudios de resonancia electromagnética y tomografía computarizada indican que la función cerebral desempeña un papel fundamental en la empatía. Las neuronas de un niño reflejan las emociones de los adultos que lo rodean y lo hacen sentir lo que éstos sienten. Si un niño vive rodeado por adultos infelices, su sistema nervioso quedará programado para la infelicidad, aun antes de tener motivos para sentirla. ¿Por qué no todos los niños son empáticos? Porque el desarrollo cerebral es extremadamente complejo y diferente en cada bebé. Durante nuestra infancia se programaron simultáneamente toda clase de funciones cerebrales, y para algunos la empatía tuvo un papel secundario. Ésta es una desigualdad preocupante e influye en la felicidad. Podríamos pensar que si el cerebro está predeterminado —por los genes o por la infancia— para cierto grado de felicidad, no hay nada que podamos hacer para cambiarlo. Sin embargo, esto sería un error, porque ni el cerebro ni los genes son estructuras estáticas; están cambiando y evolucionando a cada minuto. Nuestros genes reciben constantemente la influencia de nuevas experiencias. Cada una de nuestras elecciones envía señales químicas que atraviesan el cerebro, incluyendo la elección de ser feliz, y cada señal moldea el cerebro año tras año. Las investigaciones muestran que, en términos generales, la predisposición del cerebro puede modificarse mediante:

Medicamentos para levantar el ánimo; funcionan sólo en el corto plazo y tienen efectos secundarios. 

Terapia cognitiva, que transforma el cerebro mediante la modificación de creencias limitadoras. Todos nos decimos a nosotros mismos palabras que provocan infelicidad. La repetición constante de una creencia negativa (soy una víctima, nadie me quiere, la vida es injusta, hay algo malo en mí) desarrolla vías nerviosas que refuerzan la negatividad al convertirla en una manera habitual de pensar. Dichas creencias pueden remplazarse con otras no sólo más positivas sino más acordes con la realidad (si fui una víctima no tengo por qué seguir siéndolo; puedo encontrar el amor si elijo lugares mejores para buscarlo). Al tratar pacientes cuya vida está dominada por creencias negativas, los psicólogos han descubierto que la alteración de creencias fundamentales es tan eficaz como los medicamentos para modificar la química cerebral. 

Meditación, que produce en el cerebro numerosas alteraciones positivas. Los efectos físicos de permanecer quietos y volcarse al interior son inconmensurables. La resolución del enigma tomó mucho tiempo. Los investigadores tuvieron que luchar contra el prejuicio occidental acerca de que la meditación pertenecía al terreno del misticismo o que era, en el mejor de los casos, una especie de práctica religiosa. Hoy sabemos que activa la corteza prefrontal, sede del pensamiento elevado, y que fomenta la liberación de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, la oxitocina y los opiáceos cerebrales. Cada uno de estos químicos naturales del cerebro se relaciona con distintos aspectos de la felicidad. La dopamina es un antidepresivo; la serotonina aumenta la autoestima; la oxitocina es conocida como la hormona del placer (sus niveles aumentan también durante la excitación sexual); los opiáceos actúan como analgésicos y son responsables de la euforia que sigue al ejercicio físico. Queda claro que la meditación, por producir niveles elevados de estos neurotransmisores, es una manera más eficaz para modificar la predisposición del cerebro. Además, ningún medicamento puede coordinar por sí solo la liberación de todas estas sustancias.

El segundo factor en la fórmula de la felicidad son las condiciones de vida. Como todos queremos mejorar la calidad de nuestra existencia, damos por hecho que un cambio positivo de nuestras condiciones nos hará más felices. Sin embargo, este factor explica sólo entre siete y 12 por ciento de la experiencia total de la felicidad. Si ganas la lotería, por ejemplo, al principio te sentirás extáticamente feliz, pero al cabo de un año regresarás a tu nivel normal de felicidad o infelicidad. Al cabo de cinco años, casi todos los que han ganado la lotería afirman que la experiencia tuvo un efecto negativo en su vida. Los expertos en estrés han acuñado el término eustrés para referirse al estrés causado por experiencias intensamente placenteras. Todos pensamos que nos gustaría vivir eso, pero el cuerpo no sabe distinguir entre el eustrés y el distrés, causado por experiencias desagradables. Ambos pueden desatar la reacción del estrés. Si no te adaptas bien a éste, las experiencias positivas pueden afectar tanto como las negativas tu corazón, tu sistema endocrino y otros órganos y sistemas vitales. 

Al igual que los acontecimientos felices, las circunstancias trágicas, como la muerte de un familiar, un amargo divorcio o una desgracia como quedar paralizado por una lesión en la columna, no influyen de manera significativa en el nivel de felicidad de una persona en el largo plazo. Los seres humanos tenemos una notable capacidad para adaptarnos a las circunstancias externas. Como dijo Darwin, el factor más importante para la supervivencia no es la inteligencia ni la fortaleza sino la adaptabilidad. La resistencia emocional, la capacidad de recuperarse después de una experiencia adversa, es uno de los indicadores más confiables de quién vivirá largo tiempo. Todos experimentamos situaciones difíciles, pero la adaptabilidad es un valioso rasgo innato. Esta capacidad explica por qué las condiciones de vida tienen tan poca influencia en el nivel de felicidad de una persona. 

Casi 50 por ciento de la fórmula de la felicidad depende del tercer factor, las cosas que elegimos hacer en nuestra vida cotidiana. ¿Qué clase de elecciones nos hacen felices? Unas se basan en la satisfacción personal, pero los investigadores descubrieron con sorpresa que no eran las más significativas. El incremento del placer personal provocado por comer bien, beber champaña, hacer el amor o ver una película proporciona una felicidad de unas cuantas horas o un par de días a lo mucho. La gratificación instantánea declina rápidamente. 

Otra clase de elección promueve la expresión creativa o la felicidad de otra persona. En ambos casos se accede a un nivel más profundo del ser. Según las investigaciones, las acciones que realicemos en favor de la felicidad de los demás son una vía rápida para la felicidad duradera. La expresión creativa también puede rendir resultados positivos y perdurables para la propia felicidad. 

Esto es, en pocas palabras, lo que las investigaciones más recientes nos dicen. Sin embargo, el conocimiento de la fórmula de la felicidad no es garantía de una felicidad auténtica o duradera. Sólo el tercer factor, las actividades voluntarias, toma en consideración la vida interior de la persona y abre la puerta al que considero el único lugar donde puede encontrarse el secreto de la felicidad. Veamos qué hay detrás de esa puerta. Lo que hallemos también nos ayudará a responder la pregunta más importante: ¿somos los humanos capaces de gozar una felicidad auténtica y perdurable? 

Las tradiciones orientales señalan que la vida supone de manera inevitable el sufrimiento, el cual puede tomar la forma de accidentes, desgracias, envejecimiento, enfermedad y muerte. Esto sugiere que los pesimistas tienen razón al afirmar que la felicidad duradera es una ilusión. Los seres humanos, en particular, sufrimos a causa de la memoria y la imaginación. Cargamos con las heridas del pasado e imaginamos que el futuro nos depara más sufrimiento. A las demás criaturas no les preocupa la vejez, la decrepitud ni la muerte. No se aferran al pasado, ni alimentan agravios ni resentimientos. 

Los animales sí tienen memoria. Si pateas a un perro, éste recordará la experiencia y gruñirá si se encuentra contigo 10 años después. Pero a diferencia de los humanos, no planificará durante esos 10 años la manera de vengarse. Nuestra capacidad de sufrir nos hace buscar una salida. Por esto, para millones de personas, el presente gira en torno a huir del dolor pasado y evitar el dolor futuro. En vez de proponer un escape al sufrimiento, las tradiciones de Oriente diagnostican el sufrimiento de la misma forma en que un médico diagnostica la enfermedad. Las tradiciones védica y budista de la India identificaban cinco causas del sufrimiento, y de la infelicidad resultante:

1. Desconocer nuestra identidad auténtica. 
2. Aferrarnos a la idea de permanencia en un mundo mutable por naturaleza. 
3. Temer al cambio. 
4. Identificarnos con esa alucinación de origen social llamada ego. 
5. Temer a la muerte.

Si bien la vida ha cambiado drásticamente a lo largo de los siglos, no ha ocurrido lo mismo con estas fuentes del sufrimiento, y mientras no las resolvamos, de poco servirán los medicamentos más eficaces, la crianza más amorosa o las obras más desinteresadas. La fórmula de la felicidad no contempla las verdaderas dolencias de la existencia humana, que todos experimentamos. Estar vivo es recelar el cambio, aferrase al ego y a sus falsas promesas, temer la llegada de la muerte. Cavilamos confundidos acerca de la pregunta más simple y más básica: ¿quién soy? 

Por fortuna, no hace falta debatirse con las cinco causas del sufrimiento ya que todas están contenidas en la primera: el desconocimiento de nuestra identidad auténtica. Una vez que experimentes quién eres en realidad, todo sufrimiento desaparecerá. Ésta es, sin duda, una promesa colosal, pero ha perdurado por lo menos tres mil años en espera de que cada nueva generación la descubra. Cada descubrimiento es nuevo y depende del individuo. Por naturaleza, todos estamos interesados en nosotros mismos. Si utilizamos ese interés para ir al fondo de nosotros mismos, encontraremos el lugar donde reside nuestro ser auténtico, y entonces se nos revelará el secreto de la felicidad.

Nuestra identidad auténtica se aloja en una conciencia fundamental más allá de la mente, el intelecto y el ego. Cuando vemos más allá de nuestro limitado yo —ese yo que lucha por alcanzar la paz, el amor y la realización en la vida— estamos en camino de hallar nuestra identidad auténtica. Todos estamos conectados con la fuente de la creación. Los sabios antiguos nos han legado una hermosa imagen que lo representa: una vela de flama eterna, instalada en un santuario dentro del corazón. Si hallamos esa flama alcanzaremos la iluminación y disiparemos las tinieblas de la duda, la ira, el temor y la ignorancia. 

Lo que somos trasciende el espacio, el tiempo y las relaciones de causa y efecto. Nuestra conciencia fundamental es inmortal. Si llegamos a conocernos en este nivel no volveremos a sufrir. Muchas personas equiparan iluminación con impasibilidad, un estado de aislamiento que les resulta atemorizante porque suponen que deben renunciar a las comodidades de la vida cotidiana. Ante la disyuntiva entre iluminación y placer personal, siempre optan por el segundo. Pero el conocimiento de nuestra identidad auténtica no nos aparta ni nos priva de las satisfacciones de la vida diaria; antes bien nos muestra la fuente de todas las satisfacciones. 

En la fuente descubrimos una conexión que nos une a todos. Nuestro yo auténtico es transpersonal; esto es, se extiende más allá de las fronteras de nuestro yo personal. No obstante, transpersonal no significa impersonal, otro de los temores que tiene la gente cuando piensa en iluminación. Aquí también ocurre lo contrario; un maestro espiritual indio lo expresó así: “Mi amor resplandece como la luz de una hoguera. No se enfoca en nadie, no excluye a nadie”. Si valoramos el amor, la paz y la realización, el hallazgo de nuestra identidad auténtica no hará sino expandirlos. 

Por fortuna, conocer nuestro yo auténtico no es difícil. Es lo que la naturaleza quiere que hagamos. Una vez que encontramos el camino, los pasos se suceden sin dificultad ni tensión. Al principio es necesario un granito de fe. En la sociedad occidental, a pocos se les enseña que la única cura permanente para la infelicidad es la iluminación, pero es posible experimentar en carne propia la verdad de esta afirmación. Desde las primeras etapas del camino el sufrimiento se reduce, a veces de manera drástica. 

Desde el lugar donde te encuentras en este instante, leyendo estas palabras, la iluminación puede parecer una posibilidad lejana y sobrecogedora, pero en las páginas siguientes te expondré siete claves que te guiarán en tu recorrido. Como lo más eficaz es siempre lo más sencillo, natural y cómodo, voy a presentarte ahora una idea increíblemente poderosa: 

En este mundo de cambio constante, 
hay algo que no cambia

Este sencillo pensamiento describe la meta de cualquier búsqueda. Si te concentras en tu respiración, sentirás que asciende y desciende. Si te concentras en tus pensamientos, observarás que también van y vienen. Todas las funciones del cuerpo presentan este vaivén y, de hecho, el mundo entero funciona de la misma manera. 

¿Dónde se origina este ir y venir? ¿Dónde está el no-cambio que posibilita el cambio? Necesariamente existe. Sin un océano en calma no existirían las olas. Sin una mente en calma no podríamos tener pensamientos. Sin el llamado estado fundamental, aquél con un potencial infinito de materia y energía, no existiría el universo, afirman los físicos. 

Resulta de gran importancia observar que todo cambio se basa en el no-cambio. Al hacerlo comprendemos que nuestra existencia, inmersa en la transformación, debe implantarse en un estado más profundo e inmutable del ser. Tenemos una fuente, un estado fundamental. Piensa en cualquier cosa que pueda verse: un árbol, un ocaso, la luna o una estrella distante. Tú, el observador, y el objeto que observas, desaparecerán algún día. Ambos están atrapados en la inestabilidad. Pero el estado fundamental que los subyace no va ni viene: permanece. 

La iluminación consiste simplemente en encontrar la manera de alcanzar este estado fundamental. Una vez alcanzado nos identificamos de manera natural con él, y podemos decir: “Éste es el yo verdadero”. Es así de simple. Por eso el secreto de la felicidad está en nuestras manos. Las siete claves de la felicidad también podrían llamarse las siete claves de la iluminación. Consisten en cosas cotidianas que podemos considerar y hacer. No necesitas hacer un cambio drástico en tu estilo de vida. No tienes que decirle a nadie que estás en el camino de la iluminación, aunque los demás te verán cada vez más feliz y realizado. 

El proceso que conduce a la iluminación es gradual y requiere paciencia, pero por fortuna el simple hecho de ir en su búsqueda rinde frutos aquí y ahora. Cualquier paso que des rumbo a tu conciencia fundamental —tu estado estacionario, tu ser auténtico— eliminará algunas causas de infelicidad en tu vida. Al mismo tiempo, florecerá esa felicidad innata que es tu derecho de nacimiento. Tu camino, pues, tiene un doble propósito: disipar la oscuridad y revelar la luz.







sábado, 17 de febrero de 2018

TRATADO FUNDAMENTAL SOBRE MANEJO ENERGÉTICO Y CREACIÓN EN LA VIDA COTIDIANA



1. INTRODUCCIÓN 

A ti te escribo, querida mujer, y a través tuyo le escribo al hombre y al mundo. Claro está que este documento lo pueden leer todos, porque su contenido es universal. Además, se puede plantear como un hermoso desafío y un impulso para que el hombre conecte con su energía femenina. ¡Ya es hora! 

Lo que me mueve a redactar este Tratado Fundamental sobre Manejo Energético y Creación en la vida cotidiana, es la importancia que tiene en estos momentos planetarios y de conciencia, el que cada ser humano logre entender y hacer carne en su diario vivir, los principios de Amor y Creación que le son propios por derecho de nacimiento, pero que en este viaje terrenal se han olvidado. 

El texto que hoy te entrego está lejos de ser un instructivo, ya que sólo se propone despertar tu conciencia creadora y libre al estimular el recuerdo de lo que en esencia eres, lo que te llevará a un total empoderamiento y pérdida del miedo ante la vida, logrando así, manifestar tu propia Verdad en tus actos cotidianos en la Tierra. 

En definitiva, se trata de recordar y recuperar la Magia que vive en tu corazón. Esa Magia antigua, verdadera, amorosa, poderosa, servidora y respetuosa, para que con ella construyas, junto a todos, una Nueva Tierra donde vivir. E incluso, más que construirla, traer a la materialidad lo que ya existe en tu futuro, pero que depende de ti llamar a tu realidad de libre albedrío, dualidad y materialidad. 

De esta manera, podrás seguir viajando en esta hermosa nave que es el planeta Tierra, que como conciencia viva, también tiene su propio viaje, al que te invita con todo su Amor, pero al que podrás acceder sólo si eres capaz de recordar tu esencia y elevar tu vibración energética al mismo grado al que ella está accediendo en estos tiempos. Allí, la energía sólo permitirá el Amor como motor de acción, Amor que traerá por concordancia y atracción una vida libre y soberana para cada criatura que pisa el planeta.

Es nuestro viaje, pero que está siendo observado por todo el Multiverso…, nunca antes, en toda la Creación, un planeta cuya vida se manifiesta en materialidad y en libre albedrío, se había instalado en este estado de transformación, por lo que es una experiencia única que enseña a otras realidades y formas de vida, como si fuese una escuela, la forma de transitar por esta ruta del Amor hecho carne, y al mismo tiempo, en conexión con Todo lo que Es. 

Este es mi regalo a la vida, a la mujer, y al hombre que quiera sentirla en su grandeza, que a modo de ofrenda y en profunda gratitud por estar en este viaje en este momento trascendental, entrego en Amor Puro y Libre por toda la Humanidad…, los que están, los que estuvieron y los que estarán. 

En la vida cotidiana y pisando firme la tierra, están todas las herramientas para que entiendas la existencia y puedas crear tu propio camino hacia el océano que te dio el Ser como una pequeña gota de agua, que luego de un largo viaje, retornará a su fuente para fundirse nuevamente y ser parte del Todo. Lo maravilloso es que ese reencuentro último lo puedes hacer ahora, en la Tierra y con un cuerpo de carne y huesos. Humana. 

Todo esto es simple, ya no es necesaria tanta complejidad ni tanto misterio, porque ya es hora de que todos despierten. Deja de lado la creencia de que en lo difícil está el camino, como si por ser así fuese más verdadero. Quien te diga eso, quien quiera mostrarte el camino difícil, sólo estará inflando su ego. Roberto Cabrera Olea.

2. ¿QUÉ ES ENERGÍA? 

No me referiré a todos los conceptos que se han desarrollado sobre energía, es más, en todo este Tratado, sólo te entregaré lo que de mi experiencia de vida rescato por medio del recuerdo desde mi corazón. 

Energía es la esencia de toda existencia en este planeta y en toda la Creación, ya sea en este Universo como en otros. Es la presencia de la Fuente de Origen en la vida, de donde viene tu Ser y tu Conciencia, mediante distintas velocidades de manifestación. Es decir, todo lo que conoces y lo que no, tiene como soporte la energía, pero en distintas frecuencias vibracionales. En nuestro caso, humanos y de todas las forma que habitan la Tierra, incluidas piedras y aquellas cosas que suponemos no están vivas, pero que no es así, la energía tiene una velocidad vibracional más lenta que la que pueden tener otras conciencias que existen en el Multiverso, y que podemos darle muchos nombres, como ángeles, maestros, demonios, fantasmas, dioses, hadas y duendes, elementales, etc. Es por eso que la forma que adquiere esta energía en baja vibración es más densa que la de otras manifestaciones de vida, creando un cuerpo biológico como sostén de nuestro Ser. Por lo tanto, este cuerpo que has creado para vivir en la Tierra puede ser tocado y aprehendido por ojos y manos. 

Esta característica concreta de tu cuerpo te ha llevado a creer que la energía es algo ajeno a ti, y más todavía, a creer que no puedes manipularla y transformarla a voluntad. Pues bien, no es así, la Verdad tras la ilusión que se te muestra día a día en la vida, es que ERES ENERGÍA y que puedes entenderla así, y por ende llegar a cambiar cualquier estado que quieras y que no te acomode, desde estados de ánimo, hasta enfermedades y dolores que aquejan a tu cuerpo. Esta comprensión te llevará aún más lejos, a entender que, incluso, toda dolencia no es más que una excusa para no tomar la vida en tus manos y ser responsable de tu destino, uno que no existe y no está escrito, sino que vas creando a cada instante.

Cada pensamiento o proyección mental es una partícula de energía en movimiento y que responde obedientemente a tus estados internos. Si enfrentas la vida con miedo, miedo y tristeza cosecharás, y por el contrario, si vives la vida con confianza y Amor, un dulce porvenir se te mostrará por delante. 

Mientras más conectes con esta conciencia, y que de a poco se irá develando con mayor claridad en este Tratado para su manejo cotidiano, más capaz serás de transformar aquello que creías rígido y establecido en tu realidad. Serás capaz de leer en ti misma y en los demás, los estados energéticos que crean su realidad, ya sea sintiendo, visualizando, escuchando, oliendo, etc., y, en responsabilidad proyectar un cambio positivo. 

Este punto es de vital importancia. La energía en todo el Universo tiene sus simples leyes que debes conocer, pero que no detallaré en este Tratado, y que sugiero que consultes en el libro “El Kybalión” (Tres Iniciados). Pero sí hay uno de esos principios que me interesa destacar, y tiene relación con la Verdad de que cada movimiento energético, aparentemente positivo o negativo, tiene una respuesta, no por castigo o premio, sino por principio nivelador, y de eso se encarga la misma energía que es inteligente y consciente. Cada movimiento de energía, ya sea de tu cuerpo o pensamientos, atrae una realidad por correspondencia; por lo tanto, ya no podrás echarle la culpa a nadie por la vida que tienes, sino sólo comprender con Amor y sin juicio, que todo lo que te ha tocado experienciar es el resultado de tus propios actos, en decir, tu propia elección. 

Entender la energía y saberte capaz de manejarla a voluntad, es el principio de la libertad de conciencia, la que te llevará a construir, sin que se trate de merecimientos, una vida plena y feliz. Es energía, es la vida tras el velo, fuera de la ilusión.

3. ¿QUÉ SIGNIFICA CREAR? 

Crear, consiste en la develación de la esencia energética tras todo lo que existe. Es moldear la realidad con la conciencia de que algo hay detrás, algo más poderoso y sutil. Es rescatar del olvido todo aquello que sostiene cualquier manifestación, y es darle un nuevo orden nunca antes dado. 

Esto es precisamente lo que aquellos humanos -en la antigüedad y otros pocos hoy, aunque cada vez más-, que tenían la compresión de que la energía es la base de todo lo que los rodeaba, practicaban para realizar prodigios o milagros. Pero yendo a niveles más cotidianos, que es lo que me interesa tratar acá, la conciencia libre del olvido de lo que eres en Verdad, te permitirá sustentar la Creación diaria de tus experiencias. Para eso es necesario que te abras a la posibilidad de que todo se puede transformar para Crear algo nuevo, desde nuevos paisajes y músicas, hasta un nuevo día en el trabajo o una nueva relación entre familiares, parejas y amigos, etc. 

Crear es el resultado de un acto mágico. Sí, Magia real y concreta, no aquella que se vale de trucos para estimular tus sentidos e incredulidad. La Magia a la que me refiero la puedes realizar partiendo de la simple comprensión de que todo lo que te rodea es una ilusión aparentemente rígida, pero traspasable con un corazón libre, es decir, sin miedo; ya que al saberte creadora de tu vida, desaparecerán inmediatamente las posibles amenazas de una realidad externa que creías determinada por otros. 

Esta Magia de la Creación no sabe de carencias ni dolores, no sabe de sometimientos ni castigos, sólo sabe de conciencias libres y soberanas que la utilizan para manifestar tantas configuraciones energéticas como seres humanos existen. 

Crear significa hacer reaparecer la Verdad energética de todo lo que Es, para así, volcar en el mundo con todo tu Amor aquello que te dio vida, y que puedes llamarlo de muchas maneras. Esta conciencia te llevará a sentir, más que a pensar, tu vínculo con Dios, por darle uno de esos tantos nombres. Y que por el simple hecho de venir de ese origen, cuentas en tus energías con esa chispa o ese Lenguaje Sagrado Creador. 

Crear significa entregarte a la Verdad de que eres una pequeña diosa jugando por la vida a que no lo eres, para darte la oportunidad de recordarlo y maravillarte por lo que eres capaces de hacer. Sentir, amar, relacionarte, Crear. 

Por lo tanto, la experiencia de Crear contiene la conciencia de lo que es la energía, en tanto plataforma de tu vida, además de posicionarte en la Verdad de que eres capaz de transformar tu realidad a voluntad y construir lo que quieras. Es así, siempre lo ha sido y lo seguirá siendo.

4. ERES HUMANA 

Esta es una de las partes que más me motivaba llegar a escribirte. Sobre tu humanidad, tu condición carnal, pero que al mismo tiempo tiene la total capacidad de tocar cualquier espacio sutil que quieras. 

La Verdad, es que para mí es un privilegio ser parte de esta tribu, más todavía al haber comprendido que somos tan Dios como el mismísimo que nos echó al mundo. 

Ser Humano es una condición que elegiste vivir, por una parte por lo difícil del juego de la vida, lo que era un tremendo desafío, y por otro, por las posibilidades que te entregaba. Tienes un cuerpo biológico, tienes una mente maravillosa, puedes tocar y besar, sentir como pocos en el Multiverso, enredarte creyendo que todo esto es real e inamovible, y al mismo tiempo despertar y ser capaz de conectar, a través de tu corazón, con la Fuente misma de la Creación, logrando viajar, si quieres, por toda lo existente. 

Este planeta tiene como característica fundamental su condición de Libre Albedrío. Acá, quien quiera sufrir, sufre, y quien quiera liberarse y ser feliz, puede hacerlo. Nada te detiene en este viaje de olores y formas, de visión limitada, de cuerpos sudados tocándose y elevándose en el frenesí del amor humano y de  carne. Es en Verdad una de las experiencias más maravillosas que puedes experimentar, es precisamente la posibilidad de entregarte a esta vida, y dejar de arrancar a tu condición humana, la que te abrirá el corazón para comprender la esencia de la vida, ya que es de esta forma que te entregarás lo más valioso, el tesoro por el que han guerreado razas enteras, el mayor regalo que siempre has buscado fuera de ti misma porque olvidaste que eso te configuró. Hablo del Amor, que lejos de ser un simple sentimiento, es la energía de más alta vibración en toda la Creación. Por eso es que todas tus penurias y alegrías tienen siempre relación con ser amada o no, porque sin esa energía no puedes vivir, al menos feliz, porque de poder se puede, pero a duras penas. Cuando no te entregas tú misma este Amor, andas como ciega pidiéndolo afuera, carente, pobre y limitada a tu capacidad creadora. Es esta falta de Amor, la que te somete al arbitrio de otros y a sus decisiones. Pierdes toda libertad y autonomía. 

La llave entonces, está en tocar esta energía en tu interior, llenarte de Amor antes de repartirlo, o creer hacerlo. Sólo así puedes crear una vida llena de…, oh, precisamente Amor. 

Nadie te puede amar como lo puedes hacer tú misma. Nadie te puede hacer sentir la conciencia de la energía de Amor, que es lo que sostiene toda la vida, mientras sigas negándote a tu capacidad energética. Sólo será posible si te encuentras con alguien que haya alcanzado la misma libertad y capacidad de amarse a sí mismo, pero eso sólo sucederá cuando primero tú te ames plenamente. 

5. AMOR, LA MÁS ALTA VIBRACIÓN ENERGÉTICA

El Amor es la energía que da origen a todo lo que existe, pero al nacer en este plano terrenal, por las condiciones de este juego, olvidas que así es. Por eso puedes pasar la vida entera buscando el Amor como un perdido en el desierto busca un oasis con agua. Y no hablo sólo de lo que buscas en tu pareja, sino que  toda relación humana y con el mundo, está basada en esta búsqueda de Amor, y cuando no eres consciente de ello, condicionas toda tu entrega al acto de pedir que se te sostenga energéticamente. 

Cada vez te vas acercando más a la esencia de una vida plena y feliz, que no tiene nada que ver con lo que crees que te dará felicidad, porque hasta el dinero aparenta darte esa seguridad que no tienes en tu interior, ¿por qué? Por falta de Amor. No hablo de no tener dinero o cualquier otra cosa, hablo de darles el justo rol en tu vida, como una consecuencia de tu interior pleno de tu propio Amor, no un parche que oculte tu carencia. 

Seguimos hablando de energía y de creación, ya que cuando eres capaz de amar eres creativa y libre de manifestar lo que sea en la materialidad y en los planos sutiles. El Amor es el lenguaje de la Creación, y cuando estás en esa alta vibración, el mundo te responde de la misma manera, por ley de atracción. Eres amada en tanto amas. Sólo cubriéndote de Amor tú misma y en primera instancia, cosecharás una realidad amorosa y respetuosa. Ya no estarás con la necesidad de nada externo para cubrir esos espacios vacíos, por lo tanto lo que recibas como respuesta a tu Amor, será sólo disfrute y no una pastilla adormecedora que no te permita ser honesta contigo misma y detectar dónde cojeas, para desde esa detección solucionar cualquier dolor, físico o emocional. 

El origen de todos tus dramas cotidianos es la falta de Amor, revisa con honestidad y profundidad. Y el origen de tu felicidad es el Amor conquistado en tu interior, por ti misma, y que te es devuelto por la vida en concordancia. 

Ahora, el planeta y la conciencia humana cuentan, más que nunca, con la posibilidad de conectar con estos espacios sutiles y amorosos, por lo que ya no necesitas complicar ningún proceso de conexión y comprensión. Sólo debes mirar la vida con confianza, respirar siempre y en forma consciente, cuidarte como si se tratara de tu ser más querido, aceptando esta vida material, dual y terrenal…, es más, disfrutándola y dándote aquello que te gusta más, desde comer un helado, porque ese placer eleva tu vibración hacia el Amor propio, hasta dormir más de la cuenta un día porque tu cuerpo lo necesita, y tú amas tu cuerpo tal cual es, o al menos quieres hacerlo. 

El principio para lograr crear y manifestar en el mundo lo que desees, consiste en elevar tu vibración energética. Es decir, aumentar su velocidad para llevarla cada vez más cerca de la sutileza del Amor, y no para quedarte pegada en las nubes, sino para traer ese Amor a vivir contigo en la Tierra. Acá está tu vida, acá elegiste vivir en este tiempo en que es posible comprender la vida en su totalidad en tanto energía. Entonces, ya no es necesario despojarte del cuerpo o pasar meditando todo el día con los ojos cerrados para conectar con la Fuente de Amor, sólo basta que en conciencia, sin ser condescendiente contigo misma y haciéndolo desde la disciplina que sea necesaria para tu propio viaje, disfrutes de la vida como el mayor de los regalos que te has podido dar, así algún día recordarás por qué estás acá y el por qué de tu elección de vida…, y creo no equivocarme, llegarás al mismo punto de inicio, el Amor. Esa es la energía que te movilizó a venir a la Tierra y es la energía que te impulsa a recordar tu esencia. 

Y verás cómo el mundo con todas sus criaturas se manifiestan ante ti y responden a tu Amor. Los animales y las plantas, y todo lo que el planeta te ofrece, vibran en esta energía y son conciencia pura de Amor, por lo tanto, cuando seas capaz de tocar este estado vibracional, escucharás cómo te hablan y se comunican contigo; pasas a ser parte del Todo como una pieza más de la conciencia de Amor, en tu cuerpo físico y en tu misma casa, ya que no es necesario que dejes atrás nada de lo conocido, sólo que transformes la manera de relacionarte con ellas, ya no en dependencia por falta de Amor, sino que en libertad. 

Date el tiempo, que también es una forma de amarte, de respirar conscientemente, involucrando tu cuerpo en ese acto tan simple, pero que te recuerda que estás viva. Todo ante tus ojos irá cambiando en esta hermosa locura de ser un ángel con cuerpo humano, y de recordar que lo eres.

6. TRASCENDER LA ILUSIÓN 

Ya estamos entrando en materias más concretas, y primero que todo me interesa definirte, a grandes rasgos, lo que es la realidad en la que vives día a día. 

La realidad es un constructo energético tal cual lo eres tú, y que responde materialmente a una fuente esencial más allá de tu percepción cotidiana. De la misma manera que tu cuerpo es energía manifestada por tu Ser en forma física, la realidad, todo aquello que te rodea, es una prolongación en baja velocidad vibracional de la fuente que la sostiene. La Fuente de Amor Universal y tu capacidad creadora, aunque sea inconsciente todavía, plasman el paisaje en el que te mueves todos los días. Es un escenario de carácter ilusorio por su fundamento energético, y por ende puede ser transformado a voluntad cuando recuerdes tu capacidad de Crear. Si este escenario tiene el rostro que hoy te muestra es porque eso es lo que quieres ver y representar, y si aún quieres creer que no es cambiable por otro escenario, es porque tu conciencia aún está pegada a la idea de que todo preexiste a tu acción, es decir, que al momento en que interactúas con el mundo, éste ya estaba creado previamente. Y esto no es así, lo que sucede es que te mueves en una realidad de consensos en que el color rojo es rojo, y el auto tiene tal forma y no otra, y todos lo vemos igual; o que si tomas tal dirección llegarás a tal parte. Es un mundo de linealidades y lecturas sesgadas porque tu conciencia aún duerme, porque así lo quieres y porque a muchos les conviene que así sea, pero de ellos no me voy a referir en este documento, ya que mientras más le quites la atención al afuera, y más centres el crecimiento interior en ti misma, mucho mejor, más efectivo y verdadero. 

El mundo es una ilusión que tú misma has creado para jugar tu juego. Este recuerdo que puede transformarse en conciencia sentida, es la que te permitirá preguntarte, por ejemplo, ¿y por qué no soy capaz de vivir así, transformando mi vida en algo mejor, y el mundo en algo más pacífico, hermoso y lleno de Luz? Pues bien, la respuesta es simple, estás dormida, sólo eso, y es necesario que despiertes. Y la principal causa que te mantiene dormida es el miedo. El miedo a no tener qué comer, a no ser querida, a no ser buena, etc., todas esas cosas que a la sociedad le conviene hacerte creer para que no conquistes tu libertad ni tu Magia de Ser Creadora. 

El miedo es la antítesis del Amor, ya que se mueve en desconfianza, en dolor, en carencia, en una ilusión que te dice que debes sufrir y hacer un camino difícil para alcanzar tus metas. Tu sueño está a la vuelta de la esquina y lo mejor es que sólo depende de ti concretarlo. Recuerda que cualquier cosa que quieras manifestar es una proyección energética, y que el fundamento para que se haga realidad reside en el Amor que te puedas entregar a ti misma y por rebalse al mundo. Nada más, ni nada menos. 

Ahora, este miedo que funda tus acciones en el mundo antes de despertar, crea ilusorias limitaciones, que también son creencias, pero tan frágiles como cualquier cosa, tan manipulables como cualquier constructo energético. ¿Cuáles pueden ser estas limitaciones? Por ejemplo, el creer que no eres capaz de amarte, y de no creer todo lo que te he explicado, y menos que eres capaz de llevarlo a cabo. Piensa en eso. ¿Por qué no? ¿Por qué otros sí y tú no? 

“No, yo no soy buena para eso”, “No, yo nunca lograré hacer esto, nunca me ha resultado”, etc. Créeme que por el simple hecho de estar pisando esta Tierra y estar leyendo estas palabras unidas con tanto Amor, tienes el derecho y la capacidad de Crear. Eres una Creadora, y tan buena, que hasta te creíste como verdaderas todas las limitaciones que inventaste. Tan bien hechas te quedaron, que no te cupo duda de que eran ciertas. Bueno, entonces da vuelta la tortilla, gira el telescopio hacia tu corazón y aprende a leer a la maga que tienes dentro. 

Nada malo ni nada bueno hay en tu interior, sólo formas de manifestar energía, sin juicios ni creencias. Y esto es tal vez una de las cosas más importantes de este Tratado, y tiene relación con quitarle la carga o el catálogo a tus actos y a las demás personas. “No, es que no lo merezco”, inconscientemente, esto lo has dicho más de alguna vez en tu vida, y el Universo responde sin juicio a tu sentencia, porque contesta a la energía que con tu pensamiento estás moviendo y que diriges hacia el no merecimiento y la carencia. 

Vives en un mundo de dualidades, de arriba y abajo, de bueno y malo, etc., pero la Verdad es que eso es otro de los inventos que has creado para jugar este juego, pero ya no es necesario que así sea. Cualquier acto humano responde a un movimiento energético y la energía no juzga, sólo responde, eres tú la que catalogas como bueno o malo, tal o cual acto. Pero cuando logras ver con Amor, con tu energía en alta vibración cualquier acto aparentemente bueno o malo, entenderás el origen de dicho acto, y comprenderás el por qué, dejando de juzgarlo. Estando en el Amor no hay dualidad, estás completa, sin necesidad de definir los sucesos, sólo de observarlos sin carga emocional. En el Amor no hay ni villanos ni santos, y eso es una liberación. Ya no se trata de no ser como tal o cual persona porque es “mala”, o de seguir el ejemplo de un santo o un mártir, sólo se trata de escuchar tu corazón y seguir tu camino, un camino único donde la paz interior, nacida de estar cercana a la fuente de Amor, te permita entender incluso, que intentar ser como alguien más, es una trampa que te puede someter toda la vida, ya que siempre será una meta inalcanzable, y es lógico, porque cada Ser tiene su propio viaje y actúa de la forma que más le acomode. Por lo tanto, imitar a un ser de excepción, es la trampa que te somete a no encontrar nunca tu camino, o mejor dicho, a no crearlo. Estarás siempre mirando para afuera, y nunca conocerás tus anhelos más profundos y verdaderos. 

La dualidad es una elección, lo bueno y lo malo es una elección y una opción arbitraria para someter conciencias. Si estás en el Amor habrá respeto y tus actos no perjudicarán a otros, nunca. Así que no temas romper tus creencias y ser libre de una vez por todas. 

Ahora bien, existen muchas técnicas para ir alcanzando una alta vibración energética y el manejo de ella para crear una nueva vida. Y muchas son muy antiguas, lo que no es garantía de efectividad. Cada Maestro tuvo su viaje y muchas de sus enseñanzas han sido dogmatizadas con tal de que el discípulo no se equivoque al seguirlas…, esto habrá funcionado en otro tiempo en que las energías planetarias y de conciencia estaban aún más densas que hoy, por lo tanto, en estos momentos en que estás leyendo, ten la seguridad de que mientras más sigas tu propio corazón mejor encaminada estarás, y aunque haya error, ya  que el error te dice por dónde sí y por dónde no, según tu propio sentir, no el de un guía o maestro. Ahora bien, el comenzar por adoptar alguna técnica o pedir el consejo y la guía de otra persona, en ningún caso te perjudicará, pero sólo si lo que buscas a fin de cuentas es desarrollar tu propia conciencia de vida, que te llevará a soltar, cuando sientas necesario, dicha guía o técnica, para empezar a caminar por tu cuenta en esta ruta de elevar tu vibración energética para llegar al Amor y conquistar tu automaestría. 

Respira, profunda y conscientemente, dándote cuenta de que lo que estás haciendo es integrar el suspiro de la vida en tu cuerpo, subir energéticamente, y además alcanzar la conciencia de libertad para Crear. Al mismo tiempo sentirás tus pies enraizarse con más fuerza en la tierra, porque esto no se trata de escaparse a la nubes, sino de conocer en plenitud tu experiencia terrenal; y tu cuerpo se sentirá distinto, aparecerá. La conciencia despierta, el darte cuenta de lo que es la vida y de lo que eres tú misma, sólo la puedes lograr tú, implementando tu propia disciplina, la que tú necesites. Sólo tú sabes lo que en Verdad necesitas para vivir en el Amor y reconquistar tu Magia. 

Reconocerás lo que en Verdad necesitas porque sabrás de tu Verdad esencial. Al subir tu vibración, el velo que no te permite ver la energía y el Amor tras las cosas, desparecerá y se te manifestará la vida en su plenitud, con otros colores, otros olores y otros personajes, que una vez conocidos podrás traer a tu vida cotidiana para enriquecerla. Recuerda que nada que no quieras que salga de tu vida saldrá de ella, y eso que quieras mantener en tu vida se verá iluminado por una nueva Luz. 

7. CREER ES CREAR 

Para Crear es imprescindible primero creer. Creer que eres energía, creer que la vida es una ilusión transformable, creer que eres Amor materializado, creer que eres mucho más de lo que has creído hasta hora, y creer que eres capaz de  Crear. Y en este punto te encontrarás con lo más desafiante, no utilizar la mente como la has venido usando hasta ahora, y comenzar a proyectar y a vivir desde tu corazón. ¿Qué significa esto? Bajar la conciencia desde tu cabeza para sostenerla en tu cuerpo entero. Sentir antes de pensar, para que el pensamiento y la mente vuelvan a ser un instrumento de creación y no quién decida qué crear. La mente es quien teme ante la vida, no el corazón; es la mente la que cree en el miedo y en las limitaciones. Y el corazón, la conciencia de Amor, no se encuentra en tu pecho donde está el órgano que irriga la sangre a tu cuerpo, sino que se encuentra paradójicamente en tu cerebro, pero en el hemisferio derecho. 

Cuando digo “bajar la conciencia”, me refiero a que le entregues el timón de gobierno de tus acciones a la parte más intuitiva y femenina del cerebro, para desde allí trasladar la energía por todo tu cuerpo. Esta parte suave y amorosa se encuentra en el hemisferio derecho, en contraposición con el izquierdo en el que has confiado todas tus lógicas y creencias, rigideces al fin y al cabo. El hemisferio derecho se mueve en la multidimensionalidad y es flexible. Con esta parte de tu cerebro lograrás creer y comprender que todo es posible, porque así es, y este será el principio que fundará tus acciones en la Tierra y en tu vida. 

Al entregarle el rol de gobierno a tu hemisferio derecho, podrás sentir que tu corazón y todo tu cuerpo laten como nunca antes. En meditación, como te explico en la última parte de este Tratado, imagina que el hemisferio izquierdo se instala en la parte posterior de tu cabeza y que el derecho pasa a situarse en la parte frontal de tu cráneo. Desde allí, siempre respirando consciente y profundamente, sentirás la paz de la conexión con la Fuente de Amor y tu Ser superior, y por ende contigo misma. Todas tus capacidades creadoras irán despertando en la confianza de que tú puedes ser feliz y puedes crear una nueva historia para tu vida, soberana y libre. 

Cuando el corazón esté libre de sesgos y no esté sometido al miedo de la mente rígida, estarás en condiciones de imaginar en conciencia plena y sin limitaciones una nueva realidad, una nueva configuración energética para tu entorno. Y no temas quedarte sola en este viaje, tu luz se irradiará tan potente que los demás no tendrán otra opción que intentar lo mismo. Al mismo tiempo que tú  encuentras tu esencia de Amor, estarás enviando un sinnúmero de invitaciones a hacer lo mismo, a creer que es posible. 

El imaginar consciente es el acto mágico por excelencia, pero sólo si se proyecta desde el Amor. Por eso, antes de cualquier cosa, se hace necesario que revises tus miedos para Crear algo nuevo, e incluso perderle el miedo a tener miedo, porque de todas formas es parte de la vida…, sólo se trata de dejarlo atrás para moverte desde otro lugar, desde el Amor. 

8. HACIA UNA VIDA LIBRE Y PLENA 

Desde el Amor, que es la más alta vibración energética, todo está dado para la manifestación de algo nuevo y hermoso, algo nunca antes creado en este planeta. Hacer tierra en la propia tierra. Y es maravilloso entenderlo así, aceptando que lo que creaste antes, sólo fue un ensayo para lo que viene, un ensayo necesario y potente que te dice qué quieres y qué no, porque desde ahora estás en condiciones de Crear y transformar a voluntad como la maga que eres. 

Desde el Amor, tu manifestación sólo será Amor, en nuevas formas, en nuevas relaciones desde el corazón sin sesgos limitantes. Desde el Amor serás libre en una nueva libertad, no la que pudieron haber alcanzado otros humanos antes que nosotros cuando se desprendían y desechaban la vida en la Tierra para tocar otros planos de conciencia, en Amor también, pero despegados del suelo. 

No, ahora el viaje es otro. El nuevo viaje consiste en sentir y experienciar la vida en la Tierra como no podrías haberlo imaginado nunca desde tu mente lineal. Un viaje en la misma vida cotidiana que tienes hoy, y pisando tierra firme con tus pies que ahora son una prolongación de tu corazón. Aquí, en este estado del Ser, en esta manifestación de tu Verdad esencial sobre la Tierra, donde eres tú el canal, están todas las herramientas para una nueva Creación. Fíjate bien, estarás llena y colmada de Amor, paz, confianza y certezas, por lo tanto, todo lo que salga de tu interior para relacionarte con el mundo, tendrá esas mismas características, ya sin miedo ni ansiedades. Así, al reconocer que todo lo que existe en la Tierra es tu propia manifestación, sólo Amor nacerá de tu corazón al relacionarte con ella. 

Prueba desde ahora. Ejercita tu energía y practica el Crear algo nuevo desde el Amor. Date un tiempo, camina descalza, siente la tierra y el pasto, mira el sol y la luna, vibra con su energía, escucha a los pájaros cantar y el tronar del mar en las rocas. Respira todas estas experiencias, y las que nazcan en tu corazón, y llévalas a tu interior, no cierres los ojos si no te mueve hacerlo, sólo siente de otra manera, en una experiencia en la que todo tu cuerpo, que es la manifestación energética de tu Ser, se vea involucrado. Mira atentamente una flor y visualiza su energía, date el tiempo para ti misma, y envuélvelo como un regalo que nadie más te puede dar, porque sólo tú sabes que quieres para vivir en Amor. El mundo te está esperando, disfrútalo. 

En esas experiencias, en que eres consciente de tu papel como Creadora de la vida, desaparecerán las víctimas y los victimarios, y la responsabilidad de tu experiencia de vida sólo recaerá en ti, libre y sin miedos. Serás una Nueva Conciencia pisando la Tierra e irradiando Luz de Amor por todas partes. Y entenderás que como la Tierra también es una conciencia viva, se está acomodando y transformando para su propio viaje. Perderás el miedo a los sucesos catastróficos, no les sigas el juego a los agoreros que predican destrucción. Sí, están sucediendo cosas, el mundo está transformándose, pero mientras más creas en dolor y sufrimiento, eso tendrás, y mientras más comprendas que la Tierra se está elevando hacia el Amor al igual que tú, podrás proyectar sólo una Nueva Tierra para quien quiera vivir en ella. Recuerda que como vibres adentro, manifestarás afuera. Todo se trata de energía y de tu capacidad de manejarla, primero en tu interior y luego afuera. Es por eso que te digo que no pongas tu atención en lo que pasa en el exterior, y que te ocupes de tu interior, esa Luz que irradies tiene mucho más poder que cualquier lucha contra quienes no quieren que des este paso, o que no quieren que el mundo haga su camino hacia una experiencia mejor. La energía es inteligente y sabrá dónde depositar todo el Amor que estés generando. Confía.  

Un Ser Soberano se está creando, como conciencia primero y luego como un cuerpo de carne y huesos. Un Ser fuerte y en conexión total con el Cielo y con la Tierra al mismo tiempo. Un Ser de alta vibración energética, que viste el dorado de la transformación y el Amor. Luce ese color dorado con orgullo, luce tu Amor, luce tu altura nueva…, transfórmate en un Ser Dorado que grita a todos los vientos que la Humanidad lo logró. Que dio el salto al vacío de su Amor interior al hacer conciencia de sus capacidades energéticas y conquistar en su interior el recuerdo de su Magia. 

9. LA PROPIA SANACIÓN ENERGÉTICA 

En esta parte quiero entregarte sugerencias básicas para el desarrollo de tus energías con el propósito de que las conozcas, de que te conozcas a ti misma, de que crees una nueva conciencia y eleves tu vibración hacia el Amor. 

En estos tiempos están las condiciones de lograr todo lo que te he dicho, estando en relación con el mundo. Ya no es necesario subir la montaña y permanecer meses o años en aislamiento. Siempre será beneficioso para tu autoconocimiento y el trabajo de tus energías, que te des tiempos de soledad e introspección, pero sin olvidar que hay un mundo hermoso afuera, que si bien se mueve mayoritariamente en desorden y en baja vibración todavía, tú también has ayudado a crearlo, también es una prolongación tuya, por lo tanto, en la medida en que logres tú conectar con el Amor Universal, entrégalo. Comparte tu descubrimiento con sólo brillar alto. No es necesario más que eso, pero no des la espalda a tu mundo. 

Si crees que necesitas una guía en relación a desarrollar tu energía y a sanar aspectos duros o bloqueos en ella, escúchate y lanza el llamado, tú guía aparecerá cuando menos lo esperes y cuando realmente lo necesites. Pero no te olvides de que este proceso es tuyo, y es un camino directo al trabajo de conciencia, tú propia conciencia, que te dirá qué cosas para ti son perjudiciales o  beneficiosas para vivir plena, o cuánto tiempo dedicar a la meditación porque eso es lo que tú necesitas, o querer variar una técnica porque la original ya no te aporta, etc. Es decir, una guía, una terapia energética o psicológica, son sólo un punto de partida para que te encuentres a ti misma. El mundo espera tu energía en autoconocimiento y en libertad. 

Es importante que tengas presente, querida, que habrá momentos de ansiedad, frustración, dolor y mucha soledad. Pero eso está bien, esas experiencias aparentemente negativas nos enseñan el camino adecuado para cada uno. Las bajas vibraciones manifestadas en pensamientos pesimistas y de falta de confianza en ti misma, se aferrarán con todas sus fuerzas para no dejarte, porque son tu creación, también son tus hijos, así que abrázalos con el mayor Amor que hayas conquistado y diles que todo estará bien, que les agradeces que hayan sido parte de tu vida, pero que ya no las necesitas. Es precisamente la energía de Amor que vayas alcanzando la que creará el cambio, uno suave y sin lucha. Estos estados difíciles de sobrellevar, en especial la soledad, tienen relación con el dejar a tras las dependencias de otros y del mundo externo para conquistar el propio Amor interior, entonces, en esa transición, en ese punto intermedio, sentirás que no hay nada a qué aferrarte…, pero sólo debes confiar, porque ese estado de soledad y dolor también es ilusorio, nunca estarás sola. Habrá resistencia, no creas que no será así, pero es transitorio. 

No te rindas y no temas más de lo necesario, yo sé que en tu interior está la madre, la guerrera de Amor y la sacerdotisa que necesita el planeta y el cosmos para que la energía femenina vuelva a gobernar nuestros pasos. Tú, mujer, serás quien nos enseñe a amar en forma definitiva para no volver atrás. Tú nos dirás que no es necesario seguir temiendo ni sometiendo a los demás producto precisamente de ese miedo. De esta manera tendremos el equilibrio necesario entre las dos energías que mueven el mundo, la femenina y la masculina, para que todo vibre como por eones hemos querido, en equilibrio y Amor. 

Y en este punto seré majadero, no te olvides del mundo, y no temas que los demás no vibren a tu altura, aún no es su momento, pero lo harán. Es más, tu misma luz y Amor los guiará. Esa es la Magia, porque de todos, hasta del ser que  aún vibra bajo y denso, hay algo que aprender, o si no simplemente no se cruzarían en tu camino, y en ese interacción aprenderás a entregar. 

Ahora te doy algunas técnicas sugeridas para que tomes la energía en tus manos y la eleves hasta donde tú quieras, y a modo de punto de partida, te servirán para conectar con nuevas formas, aprendidas o creadas por ti misma, que te ayuden a alcanzar la plenitud. Todo lo que te he dicho y las técnicas simples que te entrego, pásalas por tu corazón y transfórmalas con tu sentir luego de haberlas asumido como propias. 

1. Respiración consciente: ponte cómoda, en la posición en que te sientas tranquila y sin tensiones. Coloca tus dos manos en posición receptiva, con las palmas hacia arriba, y cada una sobre los muslos o rodillas. 

Cierra tus ojos (después lo puedes hacer incluso con los ojos abiertos, cuando logres mayor manejo de tu conexión), y comienza a respirar tranquilamente y dándote cuenta de que lo estás haciendo, es decir, sé consciente de cómo ingresa el aire a tu cuerpo y de cómo sale. No dejes el oxígeno en tus pulmones, sino que llévalo hasta el abdomen, debajo de tu ombligo, e infla tu estómago con cada respiración, para contraerlo al momento de exhalar. No fuerces este ejercicio, no es necesario sufrir ni pasarlo mal, y no tenses tu cuerpo, mantente relajada.

Hazlo por unos instantes, hasta que te sientas disfrutar de tu cuerpo que sin duda ya no sentirá igual que antes. Los pensamientos que te saquen de este estado tranquilo son normales, así que envuélvelos en luz y déjalos a un lado, aceptándolos, no luches contra ellos. 

Registra la sensación que te provoca para que puedas llevar este ejercicio a tu vida cotidiana, en cualquier parte. Siempre respira conscientemente y siente tu cuerpo desde la cabeza hasta tus pies que ahora pisan firme. 

2. Símbolos de poder: esto es muy simple, y en una primera instancia te ayudará a recordar en todo momento lo que quieres para tu vida y la vibración con la que quieres conectar. Por ejemplo, en mi caso, me acompaña el “triskel”, un   símbolo mágico celta que utilizaban los druidas para conectar con ellos mismos y con las fuerzas de la naturaleza donde reside Dios, o los dioses. 

Busca el tuyo, o usa este mismo, pero es irrelevante cuál sea. Lo que importa es que encuentres una figura que te permita recordar quién eres, tu fuerza, tu Amor, tu alta vibración y lo que quieres traer a tu vida. 

Usa el ejercicio anterior (respiración consciente) y cuando lo termines, o antes de empezarlo, observa detenidamente tu símbolo y medita en él, juega con él, escucha el recuerdo que te trae. 

3. Conectar con la naturaleza: date tiempo para sentir aquellos espacios que siempre vibran en la energía de Amor, como lo es la naturaleza. Nútrete de esa energía que también es la tuya, y tráela a vivir a tu cotidianeidad. 

Siempre usando la respiración consciente, sube tu vibración y observa las plantas, los pájaros, huele la tierra húmeda, abrázate a un árbol, y canta en tu interior esta nueva música del recuerdo. Habrás visto sus colores y sus palabras…, la tierra está viva. Sube alto y retorna luminosa para derramar esa energía en la ciudad y entre las demás personas. 

4. Sentir tus actos cotidianos: más simple todavía. Camina sabiendo que estás caminando, come sabiendo lo que estás comiendo, respira sabiendo que estás respirando, abraza y besa sabiendo que eso es lo que estás haciendo…, con esto cortas toda automaticidad de tu vida, y todo lo que hagas será una opción, ya no un acto reflejo condicionado y aprendido. Y mientras lo hagas, siempre respira conscientemente, así vivirás en el ahora y no en tus recuerdos o proyecciones de futuro. 

5. Activación de los centro mayores de energía: existen siete chakras que están distribuidos por tu cuerpo (puedes buscarlos en internet). Son puntos de energía que como canales te conectan con el mundo terrenal y espiritual. 

El primero está en la entrepierna, el segundo debajo de tu ombligo, el tercero en el plexo, el cuarto en el pecho (corazón), el quinto en la garganta, el  sexto en la frente (tercer ojo) y el séptimo en la parte superior de tu cabeza. Todos están alineados como en un tubo de luz y cada uno gira como una espiral, por delante y por detrás de tu cuerpo. Cada chakra tiene su propósito que te sirve en este viaje, en lo físico, emocional y espiritual. Los tres de arriba te conectan con tu espiritualidad y tu Ser superior, y los tres de abajo te conectan al plano terrenal y físico. El del medio, el cuarto chakra, es el conector entre estos dos grupos, el vínculo entre los dos planos, y es precisamente el corazón. Ahora bien, a medida que vayas reconociendo y activando estos puntos energéticos, trata de entenderlos y sentirlos como parte de un todo. No separes con tu mente el cuerpo y no trabajes tus chakras por separado, ya que eres un núcleo total de energía, completo por sí solo. Un Universo entero. 

Pues bien, aquí te sugiero que le pongas más atención, sin descuidar los otros, a los chakras físicos, los tres de abajo, ya que es necesario encarnar totalmente para conectar con nuestra vida en la Tierra, en confianza, sin miedo y en entrega a la vida. Y eso se logra al aceptar y disfrutar tu experiencia terrenal. 

Utiliza el primer ejercicio, y mientras respiras conscientemente, visualiza e imagina tus chakras, los siete. Con cada respiración toma energía del Universo a través del séptimo chakra y anda bajándola por los otros y por la columna vertebral. Ante todo disfruta y no juzgues tus sensaciones, son tuyas, únicas y llenas de energía de vida. 

Cuando llegues a los tres primeros chakras, dales más luz e irradia toda tu energía desde el segundo centro, es decir, debajo de tu ombligo. Desde allí, luego de un instante de disfrute, traslada la energía a través de tu primer chakra y por tus piernas hasta que toque tierra y penetre en ella hasta su centro. Una vez que hayas conectado con el centro de la Tierra, siente como ella te devuelve la entrega, recibe su energía, la que llevarás por todo tu cuerpo hasta enviarla nuevamente al Universo. Este flujo termina al trasladar toda la luz que estás irradiando hasta el cuarto chakra del corazón y visualiza a tu alrededor un campo dorado de energía. Lleva tus dos manos hasta tu pecho como si te entregaras algo, tócalo y date ese Amor con tus manos cargadas de energía renovada.  

Eres el puente entre el Cielo y la Tierra, un canal de Amor. Estás envuelta en Luz dorada y conectada con el Todo, es más, puedes recordar que lo eres. Disfrútate… 

6. Conectar con la Conciencia de Amor: en meditación, tomando el primero de los ejercicios que te sugerí, imagina que el hemisferio izquierdo se instala en la parte posterior de tu cabeza y que el derecho pasa a situarse en la parte frontal de tu cráneo. Desde allí, siempre respirando consciente y profundamente, sentirás la paz de la conexión con la Fuente de Amor y con tu Ser superior, y por ende contigo misma. Todas tus capacidades creadoras irán despertando en la confianza de que tú puedes ser feliz y que puedes crear una nueva historia para tu vida, soberana y libre. 

10. UN FINAL ABIERTO 

Existen muchas técnicas que podrás aplicar en este camino de alcanzar la vibración de Amor, y lo que necesites para nutrirte aparecerá en respuesta a tu crecimiento y a tu valentía de dar primero el paso, antes incluso de saber qué vendrá, en plena confianza en la vida y en tu intuición. Pero lo que es más importante, es que nunca pierdas la conciencia de ti misma. Tú decides, tú escoges, tú eres la que camina esta ruta y sólo tú sabes cuál será tu siguiente paso. Nadie puede conocerte más que tú misma si estás en conciencia despierta y vibrando en el Amor, por lo tanto, todas las respuestas que necesites están en tu interior. No lo dudes. 

Sé fuerte, disciplinada en tu propia medida, no sigas victimizándote porque eres tú quien crea tu vida, y no seas condescendiente ni menosprecies tus capacidades. Eres Dios, o como quieras llamarle, en acción en la Tierra. Eres Dios, ese que respira profundo y se alegra de estar vivo.  

Ya hemos develado unos misterios, los principales creo yo. La Magia es la capacidad de transformar la energía a voluntad, y eso es todo lo que necesitas para ser feliz y crecer interiormente, siempre en la conciencia de Amor. 

Querida, la Magia está contigo, ese es tu Arte, y todos los magos y magas del mundo celebramos bailando en una sola danza tu presencia en esta vida. Eres hermosa simplemente por ser, eres poderosa y llena de Amor, y una maravillosa maga. No dudes más y entrégate al flujo de energía que como una serpiente se mueve por tu cuerpo lista para salir y nutrir al mundo con la femineidad que nos hace tanta falta, y entrega toda esta conciencia a los hombres que te rodean, pero sólo si lo permiten, no te expongas ni luches contra la corriente. Esta energía femenina será la que dará el último impulso en este nuevo viaje hacia la libertad, la plenitud y el Amor, para quienes quieran recorrerlo. 

Gracias por estar, por ser, por leer, y por creer que la Magia aún está viva. 
Con Amor. Roberto Cabrera Olea







viernes, 23 de junio de 2017

Miedo al cambio de osho




Me siento solo, lo cual es bueno, pero estoy confundido. No sé lo que está sucediendo. Las cosas están cambiando dentro de mí así que algunas veces me siento asustado, y otras hay una sensación de estar flotando.

Es natural. Siempre que te sientas asustado, simplemente relájate. Acepta el hecho de que el miedo está allí, pero no hagas nada al respecto. Descuídalo; no le prestes ninguna atención. Observa el cuerpo. Allí no debería haber ninguna tensión. Si la tensión no existe en el cuerpo, el miedo desaparece automáticamente. El miedo crea cierto estado de tensión en el cuerpo, para conseguir estar arraigado en él. Si el cuerpo se relaja, el miedo tiene que desaparecer. Una persona relajada no puede estar asustada. Tú no puedes asustar a una persona relajada. Incluso si el miedo llega, llegará como una ola... no tendrá raíces.

El miedo viene y va como las olas y tú permaneces sin ser afectado por él, es hermoso. Cuando consigue arraigarse en ti y empieza a crecer en ti, entonces se convierte en un crecimiento, un crecimiento canceroso. Entonces paraliza tu organismo interno.

Así que siempre que te sientas asustado, lo que hay que mirar es que el cuerpo no debería estar tenso. Acuéstate en el piso y relájate - la relajación es el antídoto para el miedo - y vendrá y se irá. Tú simplemente observa.

Esa observación no debería ser interesada sino indiferente. Uno simplemente acepta que está bien. El día está caliente; ¿qué puedes hacer? El cuerpo está transpirando... uno tiene que pasar por ello. La tarde se está acercando, y una brisa fresca estará soplando... Entonces simplemente obsérvala y relájate.

Una vez que sabes cómo funciona, y lo sabrás pronto; si estas relajado, el miedo no puede apegarse a ti, viene y se va sin dejar cicatrices; entonces tienes la clave. Y vendrá. Vendrá porque cuanto más cambiemos, más miedo estará llegando.

Todo cambio crea miedo, porque cada cambio te está poniendo en lo que no es familiar, en un mundo extraño. Si nada cambia y todo permanece estático, nunca tendrás ningún miedo. Eso quiere decir, que si todo está muerto, no tendrás miedo.

Por ejemplo, estás sentado y hay una roca allí. No hay problema: tú mirarás la roca, y todo está bien. De repente la roca empieza a caminar; te asustas. ¡Está viva! El movimiento crea miedo; y si todo está sin moverse, no hay miedo.

Es por eso que la gente, temerosa de meterse en situaciones que asustan, organiza una vida sin cambios. Todo permanece igual y la persona sigue una rutina muerta, totalmente olvidada de que la vida es un flujo. Permanece en una isla de su propia creación en la cual nada cambia. El mismo cuarto, las mismas fotografías, los mismos muebles, la misma casa, los mismos hábitos, las mismas pantuflas: todo igual. La misma marca de cigarrillos; incluso una marca diferente no te gustará. Entre esto, en medio de esta igualdad, uno se siente a gusto.

La gente vive casi en sus sepulcros. Lo que llamas una vida conveniente y cómoda no es otra cosa que un sutil sepulcro. Entonces cuando empiezas a cambiar, cuando inicias el viaje del espacio interior, cuando te conviertes en un astronauta del espacio interior, y todo está cambiando tan rápidamente, cada momento está temblando de miedo. Entonces cada vez más el miedo tiene que ser enfrentado.

Permite que esté allí. Poco a poco empezarás a disfrutar tanto de los cambios que estarás listo a cualquier precio. El cambio te dará vitalidad... más vitalidad, entusiasmo, energía. Entonces no serás como un estanque... cerrado por todas partes, sin moverse. Te convertirás en un río que fluye hacia lo desconocido, y hacia el océano en donde el río llega a perderse.


Osho, Be Realistic: Plan for a Miracle
(Este título ya no se encuentra  disponible por requerimiento de Osho) -  osho.com